Black Sabbath – Mob Rules

Después del éxito de Heaven and Hell, Black Sabbath decidieron entrar al estudio otra vez para grabar su continuación y certificar así su resurrección en el mundo del metal. Y lo hicieron con otro puñetazo en la mesa: Mob Rules. Un disco que no tiene nada que envidiar a su predecesor y que en algunos momentos incluso lo supera.

Musicalmente este disco es un retorno a sus raíces oscuras, pero sin abandonar la senda melódica que habían iniciado con Heaven and Hell. Es un disco directo y cañero, pero también atmosférico.

Mob Rules fue el primer disco que grabó Vinny Appice en la batería tras la salida de Bill Ward durante la gira del anterior disco por problemas con el alcohol, el duelo por la muerte de sus padres y, como confesó años más tarde, porque no concebía la banda sin Ozzy cantando y se le hacía difícil subir al escenario todas las noches.

La verdad es que la elección de Appice fue muy acertada, ya que es un batería muy percusivo que se adapta bien a cualquier estilo. Su trabajo en Mob Rules es demoledor.
Dio parece mucho más asentado en la banda y su interpretación es aún mejor que en el anterior disco; su gran variedad de registros y sus letras fantásticas suben el nivel un peldaño más.

Iommi vuelve con sus riffs densos y oscuros. En este álbum su esencia se nota de manera aún más marcada y, en el apartado de los solos, continúa en modo guitar god, descargando un gran solo tras otro.
Geezer Butler nos regala su maestría habitual con el bajo, experimentando con efectos en algunas canciones. Trabajazo como siempre.

La banda decidió comprarse una casa-estudio propio para ahorrar dinero, pero al empezar a grabar el disco se dieron cuenta de que no conseguían sacar el sonido de guitarra que querían. Probaron en todas las partes de la casa y al final tuvieron que ir a un estudio profesional, después de haberse gastado un montón de dinero para nada. Muy típico de Sabbath.

Así que el álbum se acabó grabando en los Record Plant de Los Ángeles, otra vez bajo la supervisión y producción de Martin Birch, que en aquella época, al igual que algunos miembros de la banda, tenía serios problemas con las drogas. Aun así, y a pesar de todos los inconvenientes, consiguieron sacar adelante esta obra maestra con una producción limpia y muy contundente.

El enfoque de grabación, en esta ocasión, fue más grupal: la banda se dedicaba a hacer jam sessions y sacaban el material de manera orgánica y directa. Iommi recuerda que fue un proceso bastante extraño y que acabaron desechando un montón de buen material sin ningún motivo aparente. Me encantaría poder escuchar esas sesiones; tiene que haber oro.

Turn Up the Night es el primer disparo del disco, un tema de heavy ochentero rápido con Dio cantando como nunca y con unos solos pirotécnicos de Tony Iommi. Son destacables los que hace en el estribillo. Un gran inicio.

Le sigue Voodoo y aquí empieza el festival de riffs de Iommi. Un tema pegajoso que te hace mover la cabeza al ritmo de un Dio muy agresivo y un bajo serpenteante. Temazo.

The Sign of the Southern Cross es una de las joyas de este disco, un tema doom y pesado con otro riffazo de Iommi que avanza como un mastodonte machacando todo lentamente a su paso. También es destacable el inicio acústico y los efectos de bajo creando atmósfera. Mi canción favorita del álbum, sin duda.

E5150 es un interludio atmosférico que sirve para presentar el tema título. Como curiosidad sin fundamento, si traducimos los números del título a números romanos nos sale la palabra EVIL.

Le sigue The Mob Rules, otro puñetazo rápido y compacto, con otro riff brutal de Iommi (otro más, sí) que avanza en espiral. La batería tiene mucho groove y Dio se desgañita en su interpretación más agresiva. Temazo pegadizo. If you listen to fools…

Country Girl es otro medio tiempo contundente y pegadizo con… adivinad… efectivamente: más riffs brutales de Iommi. Y a estas alturas muchos de los que no conocéis a Black Sabbath os preguntaréis: ¿pero cuántos riffs buenos puede componer este tipo? Respuesta corta: Iommi nunca ha compuesto un riff malo; todos son nivel dios.

Seguimos con Slipping Away, un tema muy heavy y machacón donde resalta el duelo de solos de Iommi y Butler y que recuerda un poco a Led Zeppelin.

Falling off the Edge of the World comienza de manera dramática y desemboca en otro riff brutal marca de la casa que, junto con la batería de Appice y el bajo, nos lleva en volandas mientras Dio canta sobre el destino de los olvidados (el destino de todos en el fondo). Este tema es el otro gran clásico del disco.

Over and Over es la “balada doom” del disco, un tema pausado en el que Dio canta de manera emocional e Iommi nos ofrece grandes solos. Un gran cierre para un álbum de 10.

Muchos críticos dijeron en su momento que la banda había intentado hacer un Heaven and Hell Part 2, copiando la estructura del disco y de las canciones, y puede que en algunos momentos tengan razón. Pero el resultado final es otra obra maestra. Así que yo no lo veo como algo malo en este caso.

Black Sabbath saldría de gira aquel mismo año para presentar este álbum, en la que grabaron el directo Live Evil. Pero las grietas empezaron a aparecer en el seno de la banda y un año después Dio abandonaría el barco para iniciar su carrera en solitario, mientras que para Black Sabbath empezaría una era caótica que duraría toda la década de los 80 y parte de los 90, en la que por la banda pasarían un sinfín de músicos distintos y una mano negra haría que pasaran cosas muy raras.

A pesar de ello, Tony Iommi, que fue el único miembro constante, conseguiría componer algunos de los mejores discos de la historia del Heavy Metal.

Mob Rules queda como el testimonio de una banda que renació de sus cenizas y sus excesos y se reinventó para afrontar una década convulsa, pero muy fértil para el metal.

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