JUDAS PRIEST – SAD WINGS OF DESTINY


Hay pocos discos que combinen maestría musical, creatividad y talento en bruto como lo hace Sad Wings of Destiny. Este álbum tuvo un gran impacto en el heavy metal y sigue siendo uno de los mejores trabajos del género. A mediados de los 70 había unas cuantas bandas consideradas heavys con Black Sabbath a la cabeza como pioneros, hasta que llegaron Judas Priest con esta obra maestra y refinaron por completo el género. La banda de Birmingham cogió los riffs y las estructuras de las canciones inspirados en el blues que habían sido parte del heavy metal hasta ese momento y les inyectó una buena dosis de velocidad, potencia y agresividad. Sad Wings of Destiny presenta un conjunto de canciones único y diverso. Probablemente sea el disco más variado de la banda, en el que podemos encontrar auténticos temazos de heavy metal junto con baladas de piano, algo insólito en la discografía de los Judas Priest y que hace de este disco una maravillosa experiencia sonora.

Downing, Moore, Halford, Tipton y Hill.

Una obra maestra

Desde el blues heavy de Victim of Changes hasta la rápida y poderosa Tyrant, este álbum tiene mucho material diferente que ofrecer. Todas las canciones, con la excepción de Prelude, Dreamer Deceiver y Epitaph, son de tempo medio a rápido y son todas bastante heavys y compactas, especialmente para su época (1976). Además, otra de las innovaciones que introdujeron los Judas, fue la de tener dos guitarristas solistas en la banda, esto les permitió darle más contundencia y melodía a las canciones, además de “inventar” de alguna manera, esos duelos de solos y armonías duales tan característicos del género, aunque realmente creo que ese honor les corresponde a los irlandeses Thin Lizzy en su álbum Fighting de 1975.

Junto con el inconfundible sonido de heavy metal que tiene el álbum, hay un elemento progresivo fluctuando en algunas canciones. Si nos fijamos en Tyrant hay muchos riffs diferentes y progresiones de acordes dispuestos de forma única. Esto también es bastante evidente en The Ripper, que tiene un arreglo muy extraño, pero que funciona realmente bien. El riff principal suena oscuro y amenazante y encaja perfectamente con el tema de las letras, bueno, no es realmente un “riff”, sino más bien un conjunto rápido de notas que queda increíble y muestra el verdadero talento para escribir canciones que tenía Judas Priest y que sentó las bases que seguirían poco después muchas bandas de la NWOBHM.

Genocide es un temazo de puro heavy metal, con un riff principal simple pero brutal y unas letras bastante oscuras, al igual que las de Island of Domination, un corte inspirado por Black Sabbath con varios cambios de ritmo y con un Halford desatado. Prelude y Epitaph son las canciones de piano del disco; la primera de corte barroco, actúa como intro del álbum y la segunda desde mi punto de vista, está muy influenciada por Queen y Elton John. Quizá pueda parecer que dan la nota discordante en el disco, pero lo cierto es que encajan muy bien con el resto de canciones. Tengo que decir que todos los temas tienen algo especial, pero para mi gusto hay tres que sobresalen sobre el resto y son Victim of Changes y la dupla Dreamer Deceiver/Deceiver.

 

Victim of Changes resume en sus casi ocho minutos de duración todo lo que es el heavy metal: Riffs potentes y pegadizos, solos desgarradores, voces salvajes y melódicas, diferentes pasajes… El inicio de la canción es insuperable con Tipton y Downing haciendo a duo una armonía descendente de guitarra que desemboca lentamente en uno de los riffs más icónicos de la historia del metal. Toda una innovación en un tema que aún tiene muy arraigado el blues en su composición y que va alternando pasajes melancólicos con otros más agresivos con Halford gritando en algunas partes como un Banshee, en un disco en el que hace auténticas maravillas con su voz, en una época en la que aún estaba buscando su estilo. Sin duda, esta es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos.

Y qué decir de Dreamer Deceiver/Deceiver… otra joya. Una bellísima balada con letras de corte onírico en la que Halford se sale, haciendo uso de todo su rango vocal y con Glenn Tipton marcándose uno de sus mejores solos lleno de sentimiento y virtuosismo, para acabar acelerando la canción en la segunda parte y llevar al oyente en volandas hasta el final en el que unas guitarras acústicas aparecen para apaciguar la tormenta de riffs y gritos. Temazo.

 

Sad Wings of Destiny es el álbum que permitió a los Judas Priest dar el primer paso en su ascenso al Olimpo destinado sólo a un puñado de bandas en la historia del metal y también sirvió como inspiración a incontables grupos durante los años posteriores, e incluso ahora, casi 50 años después de su lanzamiento, sigue siendo un álbum que todo amante de la buena música debería escuchar y me atrevo a decir que lo seguirá siendo dentro de 50 años y más allá (si la basura del reggaetón y demás “estilos” afines no acaban por destruir la música y todo vestigio de cultura e inteligencia).

Es cierto que los Judas evolucionarían y sacarían auténticos discos icónicos durante su dilatada carrera, pero nunca lograrían recapturar la magia y la espontaneidad de esta pequeña obra de arte y como a cualquier obra de arte, hay que darle tiempo y varias escuchas.
Al principio, puede que la producción pasada de moda y tanto grito os eche para atrás, pero creedme… lenta pero inevitablemente la magia de este álbum se envolverá alrededor de vuestra psique… y luego se la comerá, convirtiéndoos en acólitos de las tristes alas del destino para siempre.

 

Nota: Por una pifia de la discográfica el orden de las canciones esta cambiado en todas las ediciones… El tracklist original era:

1. Prelude
2. Tyrant
3. Genocide
4. Epitaph
5. Island of Domination
6. Victim of Changes
7. The Ripper
8. Dreamer Deceiver
9. Deceiver

La verdad es que escuchado en este orden el álbum tiene más coherencia.

Nota 2: La portada del álbum es obra de Patrick Woodroffe y es una de mis favoritas con ese ángel caído en el infierno que lleva colgado al cuello el diapasón del diablo, que más tarde se convertiría en parte del logo de la banda.

 

 

 

 

JETHRO TULL – THICK AS A BRICK

Corría el año 1971 cuando Ian Anderson, líder de la banda Jethro Tull, cansado de que los críticos musicales repitieran sin cesar que su último LP Aqualung era un disco conceptual, decide componer en respuesta, un verdadero disco conceptual que sería también una especie de sátira del rock progresivo que estaba de moda en la época. Así que armados con todo su arsenal musical y una buena dosis de humor a lo Monthy Python, parieron Thick as a Brick, un disco que les llevaría al estrellato y que irónicamente se convertiría en uno de los discos más importantes e influyentes de la historia del rock progresivo, género del que intentaban mofarse.

Broma genial

El disco esta concebido como la adaptación musical de un poema épico escrito por un niño prodigio de ocho años llamado Gerald Bostock, apodado por la prensa El pequeño Milton”. Para apoyar la broma, la portada y las cubiertas interiores del disco se diseñaron imitando un falso periódico de provincias de 12 páginas llamado St. Cleve Chronicle, cuya noticia principal cuenta que Bostock ha ganado un premio por un poema, pero que le ha sido retirado por haber usado una palabra malsonante durante un programa televisivo. Además el periódico también incluye varias noticias cómicas escritas por los miembros de la banda y el poema de Bostock, que a la vez es la letra del disco, acompañado de la noticia de que Jethro Tull lo va a usar como inspiración para su próximo álbum.

El álbum fue lanzado en 1972 y fue todo un éxito, pese a que aquel año tuvo que competir con discos tan míticos como Close to the Edge de Yes, Foxtrot de Genesis, Octopus de Gentle Giant, Machine Head de Deep Purple, Argus de Wishbone Ash o Trilogy de Emerson, Lake & Palmer entre otros.

Excelencia musical

Thick as a Brick es considerado el primer álbum progresivo de Jethro Tull, ya que cuenta con una gran variedad de cambios de tempo y compás característicos del género. Consta de una única canción de 44 minutos de duración dividida en dos cortes, que en realidad es una amalgama de varias mini canciones unidas entre sí de manera magistral. La gran cantidad de instrumentos usados en el disco es difícil de enumerar, pero además de la flauta, guitarras eléctricas y acústicas y el órgano Hammond, la banda usa laúdes, un clavecín, trompetas, saxofones, violines y timbales, enriqueciendo sobre manera el sonido blues y folk rock de sus anteriores discos.

Las letras, basadas en el supuesto poema de Bostock, están cargadas de sátira social y humor estrambótico. Critican las estructuras de clase, la conformidad y las rígidas creencias moralistas del sistema que las perpetúa. Anderson comentó al respecto que parte de esas letras nacieron de algunas de sus experiencias de niñez. La broma estuvo tan bien ejecutada que durante un tiempo mucha gente creyó que tanto el poema como el niño, eran reales.

Todos los músicos están a un gran nivel, pero el líder de la banda Ian Anderson merece una mención aparte. Todo un genio multi instrumentista, compositor, showman y letrista. Su presencia sobre el escenario con sus greñas, sus ropas extravagantes y su energía inagotable, hacían de él en la década de los 70, una especie de fuerza de la naturaleza, como si el mismísimo dios Pan le hubiera poseído para hipnotizar y entretener al público al ritmo de su flauta travesera y sus ocurrencias. Es todo un deleite verle actuar en vídeos de directos de esa época.

En mi opinión el disco es una auténtica obra maestra, una sinfonía llena de pasajes y cambios de ritmo muy interesante. Recuerdo que cuando lo escuché por primera vez me encantó y me sentí un poco perdido a partes iguales. Pero este es uno de esos discos que van ganando con cada escucha, porque siempre encuentras nuevos matices y sonidos que en una primera escucha no se revelan. Yo lo recomiendo sin duda, creo que es un disco que puede intimidar por su concepto musical y la duración de esa única canción, pero sinceramente vale mucho la pena darle una oportunidad, aunque creo que se le puede hacer un poco largo a quien esté acostumbrado a temas de dos o tres minutos con estructuras clásicas y simples.

Durante la gira de presentación del álbum la banda tocaba el tema en toda su extensión, haciendo parones para insertar pequeñas bromas, pero no he podido encontrar ningún video en el que lo toquen integro. Así que os dejo con una versión abreviada en directo de 1977 y con el disco de estudio al completo. Espero que os guste. ¡Un saludo!

 

 

RUSH – MOVING PICTURES

Para añadir más diversidad a la web, hoy inauguro una nueva sección en la que presentaré algunos de mis discos favoritos. Mis gustos musicales son amplios y peculiares en algunos casos y me suelo mover más por los derroteros del rock progresivo, metal, blues, jazz… Así que no esperéis mucho pop o atrocidades como el reggaetón, trap y demás estilos de tendencia actuales, de los que no tengo conocimiento (ni lo quiero tener). He pensado que para comenzar estaría muy bien hablaros de uno de mis discos favoritos, de la que probablemente sea mi banda favorita: el Moving Pictures de los canadienses Rush.

Rock Progresivo minimalista.

Los conceptos rock progresivo y minimalismo no casan muy bien, más bien parecen antagónicos, pero Rush consiguió sintetizar al máximo sus composiciones para crear pequeñas obras maestras en formato reducido. Ya en su anterior disco, el también magnífico Permanent Waves, la banda empezó a refinar su sonido y a simplificarlo, alejándose de la complejidad y el gran minutaje de sus discos de la década de los 70. El resultado fue este Moving Pictures lanzado en 1981 y que a la postre sería su disco más famoso y el pináculo de una exitosa carrera musical.

Geddy Lee, Neil Peart & Alex Lifeson.

Trio de virtuosos

¿Qué sucede cuando se juntan tres tipos muy talentosos que ponen sus egos al servicio del grupo? Pues que el resultado es Rush. Un trío de auténticas súper estrellas del rock que nunca fueron de ello. Tres tíos humildes a los que les encantaba juntarse para componer música y dar conciertos. Tres tíos que crearon auténticas obras de arte sónicas. Seguro que algunos de vosotros no habéis oído nunca hablar de esta banda, pero puede ser porque se alejaron del éxito fácil y siempre fueron fieles a lo que querían hacer en cada momento.

Este trío estaba compuesto por Geddy Lee (voz, bajo y sintetizadores), Alex Lifeson (guitarras) y la auténtica estrella de la banda: Neil Peart (batería y percusión).

Moving Pictures

Grabado durante el invierno de 1980 en Le Studio en Morin-Heights (Quebec) con el productor Terry Brown; Moving Pictures resultó un salto cualitativo a nivel musical y de producción. Como dije antes la banda enfocó las estructuras de las canciones de otra manera, mucho más comprimidas y más orientadas a la melodía que a los devaneos progresivos. Solo una canción supera la barrera de los 10 minutos, todo un hito para una banda que en la década de los 70 compuso temas de hasta 20 minutos de duración. La producción es de auténtico lujo, con un sonido cristalino en el que todos los instrumentos se escuchan perfectamente. Como dato curioso, sería interesante añadir que fue uno de los primeros discos que se grabaron de manera digital, algo que fue un reto para el productor y la banda, ya que nunca habían grabado de esa manera. La portada es del famoso artista gráfico Hugh Syme y como el título del disco anuncia, muestra imágenes en movimiento.

A nivel musical las interpretaciones de los tres músicos son magistrales, cada uno dando el 100%, pero trabajando por y para las canciones. Eso es lo bueno de poner el talento al servicio del grupo, que todos brillan individualmente pero dejan espacio a los demás para que también destaquen. La voz de Geddy Lee no es tan estridente como en discos anteriores, está más modulada y orientada en las melodías vocales, sus lineas de bajo son demoledoras e intrincadas y además empieza a usar los sintetizadores de manera más amplia, aportando texturas y acompañamiento a las canciones. Las guitarras de Alex Lifeson también están llenas de texturas sónicas, tan pronto son heavys y salvajes como se calman y desgranan melodías etereas. Creo que es uno de los guitarristas más infravalorados de la historia y probablemente uno de los mejores y más creativos.

Mención aparte merece Neil Peart; su trabajo es simplemente de otro planeta. Sus patrones rítmicos parecen sencillos, pero son de una complejidad increíble, tiene esa extraña cualidad que solo poseen los genios, de hacer que parezca fácil lo difícil. Su trabajo aporta mucho a las canciones, dotándolas de matices que las convierten siempre en algo memorable.
Hace cosa de un mes encontré por casualidad un vídeo en YouTube en el que un usuario había subido solo las pistas de batería de este disco, las escuché y me quedé anonadado por su capacidad para no repetir ningún patrón, para hacer siempre lo insospechado y sobre todo por su imaginación y recursos para mejorar las canciones. (Link aquí). Peart también era el letrista de la banda y en esta ocasión las letras de las canciones se vuelven mucho más profundas y directas que en anteriores discos, hablando de temas personales y frustraciones, como por ejemplo en Limelight, donde habla de su problema para lidiar con la fama, ya que era una persona introvertida y que gustaba de la soledad. O en Tom Sawyer donde cuenta la historia de un espíritu libre rebelde. La distópica Red Barchetta o la tensión dialéctica entre las emociones del ser humano y la estructura de las ciudades modernas donde habita en The Camera Eye, son algunos de los temas que toca.

Las canciones

Desde el primer golpe de plato y sintetizador de Tom Sawyer, hasta el fade out de Vital Signs, encontramos siete cortes de pura magia y virtuosismo repartidos en apenas 40 minutos.

El álbum comienza con el que probablemente sea su tema más famoso: Tom Sawyer. Un medio tiempo lleno de sintetizadores que avanza grandiosamente y que contiene unos brutales mini solos de batería de Peart casi al final de la canción. El propio Peart comentó que son de una complejidad tal, que algunas veces le resultaba bastante difícil reproducirlos en directo. Después llega Red Barchetta, un tema que a pesar de su complicada estructura fue grabado en una sola toma, lo cual habla muy bien de las capacidades de los músicos. YYZ es el código del aeropuerto de Toronto y el título del tercer tema y mi favorito del album. Es un corte instrumental super técnico que comienza con la repetición en código morse del título (-.– -.– –..), tocada en un compás 10/8, para desembocar en un complicado y pegadizo riff de guitarra, acompañado de una batería y bajo demoledores. Todo un despliegue de técnica y virtuosismo. La cara A del disco se cierra con el single Limelight, un tema engañoso, puesto que parece muy accesible y comercial, pero que realmente es una composición bastante compleja. Una buena muestra de lo que os decía por ahí arriba de la capacidad de la banda de hacer que lo difícil parezca fácil.

La cara B se abre con la canción más larga del disco: The Camera Eye, una mini-suite de casi 11 minutos, llena de pasajes instrumentales, cambios de ritmo y melodías asincopadas donde predominan los teclados de una manera muy efectiva. Le sigue Witch Hunt, un tema tenebroso, extraño y experimental con unas letras muy interesantes y atemporales. El disco se cierra con Vital Signs, un corte muy influenciado por el reggae, pero con el toque de Rush que le da un enfoque muy particular. En conjunto es un disco que a priori parece accesible, pero que esconde una complejidad muy estudiada y que va ganando matices con cada nueva escucha.

Podría extenderme más, pero lo mejor de la música no es que alguien te cuente como suena, lo mejor es escucharla, así que sin más preámbulos os dejo con el link del disco entero en YouTube y Spotify (por si os ha interesado lo suficiente mi chapa).
Por supuesto me encantará conocer vuestras opiniones si le dais una escucha, ¡Un saludo!.

Dan Seagrave – Arte y música extrema

He tenido un verano bastante extremo y metalero a nivel musical y todo ello a raíz de una conversación sobre música con un buen colega, en la que ambos descubrimos que en nuestra juventud escuchábamos los mismos grupos y en la que los géneros más extremos salieron a la palestra, sobresaliendo entre ellos uno en particular: El Death Metal.

Este género se caracteriza por composiciones muy técnicas y rápidas, voces guturales, guitarras con afinaciones bajas y sonido muy distorsionado, además de baterías agresivas llenas de doble bombo y blast beats. La temática de sus letras suele ser muerte, destrucción, satanismo, historias de terror, etc… Ya veis, una maravilla y un sonido que puede volver loco o ahuyentar a quién no lo haya escuchado nunca.

Reconozco que de vez en cuando me gusta machacarme los tímpanos con este estilo, sobre todo porque me encantan las canciones con múltiples cambios de ritmo, riffs variados y técnicos y cierta agresividad. Ahora entiendo y disfruto esta música de una manera más analítica, pero cuando era chaval la vivía visceral e intensamente. No concebía el metal sin esa dosis de agresividad. Empecé como muchos de mi generación escuchando bandas de Thrash Metal como Megadeth, Overkill, Slayer o Metallica y cuando ya no eran suficientes los niveles de dureza que ofrecían, la cosa fue derivando a otros sonidos más duros, como los que proveían los texanos Pantera o los brasileños Sepultura, pero esto es como todo, uno siempre quiere más, así que acabé por escuchar bandas más extremas como Death, Morbid Angel, Deicide, Cannibal Corpse, Obituary… pero no pasé de ahí, perdí el interés durante varios años y no continué explorando, pero hay estilos mucho más duros y extremos.

Os preguntaréis a qué vendrá esta historia sobre mis gustos musicales y qué tiene que ver con el arte… pues bien, repasando este verano los discos más icónicos de este género de música, me di cuenta que en muchos de ellos las portadas estaban firmadas por el mismo artista, un tal Dan Seagrave e investigando un poco su arte, me di cuenta de que el tío es una pasada y hoy os lo quiero descubrir a los que no lo conozcáis.

The Erosion of Sanity.

Mundos de pesadilla.

Dan Seagrave nació en Worksop cerca de Nottingham (Reino Unido) en 1970. Es un artista autodidacta, cuyas composiciones se caracterizan por ser muy detalladas y oscuras. Paisajes desolados, extrañas criaturas antropomorfas y monstruosidades varias pueblan sus trabajos. Mundos que parecen salidos de los relatos de Lovecraft o directamente de las pesadillas de Zdzisław Beksiński. Tras abandonar Bellas Artes después de cursar un año, su carrera profesional comenzó casi por accidente cuando algunas de sus ilustraciones llegaron por casualidad a Earache Records y Roadrunner, discográficas especializadas en música extrema. A partir de ahí su carrera y la de las algunas bandas clásicas de Death Metal van de la mano, emergiendo de las sombras lentamente.

Souls to Deny.

Su arte esta asociado en el imaginario metalero a bandas como Morbid Angel,  Malevolent Creation, Entombed, Suffocation, Gorguts Pestilence entre otras. Y es que sus mundos de pesadilla parecen ilustrar muy bien lo que esos grupos quieren comunicar con su música y letras.

Sus influencias van desde El Bosco a Piranesi, pasando por pintores románticos como Caspar David Friedrich o Henry Fusseli. Arquitectos como Gaudí o Frank Gehry e ilustradores se perspectivas imposibles como M. C. Escher o “biomecánicos” como H. R. Giger. Detalles de estos artistas se pueden observar en sus extrañas y ruinosas arquitecturas, en el surrealismo y onirismo de sus escenas y sobre todo en la oscuridad que proyectan. También detecto cierta influencia del norteamericano Ivan Albright, el maestro del Realismo Mágico macabro.

Cuenta en su página web que la creación de algunas de sus pinturas se convierte en un esfuerzo titánico muchas veces, llevándole en algunos casos todo un año de trabajo.

And Time Begins.
Considered Dead / … and Then Comes Lividity.

Realismo oscuro.

Al observar algunas de sus ilustraciones, uno no puede evitar sentir cierta sensación de desasosiego y terror. Son mundos descarnados, moribundos y apocalípticos, poblados por criaturas monstruosas e imposibles y humanos despojados de todo rasgo, como meras sombras o cuerpos vacíos. Parece como si el artista nos quisiera transmitir la alienación y vacuidad del ser humano, lo tristemente vacíos y solos que nos encontramos en esta sociedad igualmente vacía y carente de profundidad en la que la apariencia lo es todo.

Demented Perception.
Untitled.

Arquitecto de la devastación.

Las estructuras que aparecen en sus ilustraciones son siempre laberínticas y ruinosas. Quizá con esto nos quiere decir que bajo la fachada de belleza y perfección tan anhelados por el ser humano, se esconde un mundo devastado y lleno de fealdad. Como si al igual que nosotros, el propio universo llevara una máscara para hacernos más llevadera la existencia. Un universo en el que el caos es la norma, no la excepción. Es como si estuviéramos atrapados en la mente de un dios loco, un demiurgo psicópata que se deleita engañándonos continuamente, disfrazando la realidad para seguir exprimiéndonos.

Skin Town.
None Survive the Sun.

Surrealismo macabro.

Creo que a Seagrave se le podría enmarcar dentro del surrealismo, pero uno muy macabro y oscuro. Sus escenas oníricas parecen pesadillas, son paisajes y situaciones imposibles, pero la fuerza que transmiten sus imágenes, unida a los colores que elige para plasmarlas, provocan la sensación de que cualquiera de nosotros podría visitar estos mundos en sueños. Otro aspecto a destacar es la sensación de movimiento e inmovilidad a la vez. Esta afirmación es contradictoria lo sé, pero me pasa observando sus ilustraciones, es difícil de explicar.

Clandestine.
Mind Reflections.
Like an Everflowing Stream/Eternity Reflections.
Penetralia.

Bueno pues hasta aquí la entrada de hoy, espero que os haya gustado. A mí me parece un arte interesante y ciertamente evocador, pero que al igual que la música extrema, no es para todos los públicos. ¿Qué os parece este tipo de arte? ¿Habéis escuchado alguna vez Death Metal? Ya sabéis que me encantan vuestros comentarios.

Os dejo el link de la página de autor, donde podéis ver todas sus ilustraciones y para los curiosos de como suena el Death Metal, os dejo un par de videos de grupos famosos.

Un saludo.